Ir al contenido principal

Entradas

Ojalá

Hoy te he sentido por primera vez, y aún no sé si es para decir "hola" o "adiós". Golpeas mis entrañas y desconozco si es para hacerte un hueco en ellas o para llevártelas contigo antes de cerrar la puerta. Eso ya lo viví una vez... y cada vez que llamas al timbre me flaquean las piernas y se me para el corazón. Mariposas en el estómago que desearía que fueran gusanos que me escarbaran por dentro y se hicieran un hueco en mí.  Me tiras de la manga porque no puedo darte la atención que mereces; porque no puedo darte el amor que mereces; porque quiero o no quiero creer que estás ahí. Siento miedo, mucho, de cogerte cariño y que al final decidas marchar. Y sólo reposo y te abrazo, para que me sientas y me oigas, para que me elijas y sientas que valgo la pena. Aunque ahora mi amor no esté disponible, crearé otro corazón que bombee sólo para ti. Dame tiempo.  Sé que estás luchando, cuando a mí me faltan fuerzas, para que esto salga bien. Ojalá no te canses. Ojalá no te f...
Entradas recientes

Necesito

Necesito que mis emociones exploten. No hago más que sentir pero mis emociones no quieren salir y se enredan como cables entre mi pecho y mi garganta, oprimiéndome y ahogándome. Necesito reir a carcajadas hasta que me caigan las lágrimas. Necesito llorar a mares hasta que se me quiebre la voz. Necesito gritar a los cuatro vientos hasta que las montañas me devuelvan la llamada. Necesito saltar, bailar, follar, pegar, sangrar, correr y romper. Necesito abrir las compuertas de su caja de contención y liberarlas. Hacerlas volar. Necesito brillar. Necesito vivir.

No es nada

A veces echo de menos algo que nunca existió, alguien que nunca estuvo ahí, pero su idea vive en mí.  Lo que querría que fuera y nunca aparece ni está. Lo que querría sentir y lo siento pero no es verdad.  Esa persona imaginaria que te toma de la mano cuando no logras avanzar, pero no está ahí. Que te abraza cuando te rompes, pero no está ahí. Que besa tus lágrimas cuando lloras, pero no está ahí.  Y la añoro pensando que nunca fue y nunca será. Pero es. Es esa ilusión que guardo que me dice que puedo conseguirlo. Es ese amor que escondo que me dice que lo que hago vale la pena. Es esa niña que habita en mi que me dice que hay que avanzar a pesar de los tropiezos. Eso que extraño; Eso que anhelo; Eso que me falta; No es nada.  Soy yo.

Ojo por ojo

Arráncame el puñal que tengo clavado en el pecho. Ese que me aprieta cada vez que te veo, que me hace sangrar hasta hacerme temblar, que me corta la respiración hasta dejarme sin aliento. Ese que retuerces veinte veces antes de ofrecer cualquier muestra de afecto. Quiero sacármelo, aunque me mate. Quiero clavártelo, aunque te mate. Pagarte con tu misma moneda. Que llores lo que lloramos todos. Que sangres lo que sangramos todos. Ojo por ojo. Desprecio por desprecio. Tú por mí.

Ausente

Siempre añoré tu presencia. Deseaba que me vieras. Deseaba que me escucharas. Deseaba que me sintieras. Pero no fue así. Los gritos eran angustiosos, pero los silencios eran terroríficos. Crecí creyendo que era culpa mía. Viví creyendo que era culpa mía por no ser suficiente para ti. Nunca llegaría a ser suficiente para ti. Y llegó el día de mi mayor logro en la vida, y no supiste o no quisiste estar.  Aquella niña que corría en la oscuridad de un bosque sombrío, alumbrando su camino con un pequeño farol tras de ti intentando alcanzarte, se cansó de correr.  Se cansó de la oscuridad.  Se cansó de que fueras tú quien marcara la distancia.  E incendió el bosque.  Eras tú quien no era suficiente para mí.

Me lo merezco

Cuando estoy triste soy capaz de deshilachar ese sentimiento, saber qué dolor o ansiedad corresponde a cada hebra, de qué material está hecho y quién tejió con él. Pero cuando estoy feliz e intento centrarme en esa felicidad, mi mente salta de emoción en emoción sin pararse a pensar por qué. Sin entender qué es lo que genera esa felicidad cuando en otro momento eso mismo lo identifiqué como un estresor y descubrí todos sus entresijos. Pero la felicidad simplemente está. Simplemente es. Parece que si consiguiera listar las causas por las que he llegado a esa felicidad, no fuera tanta la felicidad, sólo excusas para obligarme a sentirme bien. Intento pensar en el porqué está ahí, y sólo siento que me lo merezco. Y qué coño, ¡me lo merezco!

Pero te jodes

Siempre habéis sido tu ego y tú, y siempre seréis tu ego y tú. Eso te ha llevado a estar solo a pesar de estar rodeado de gente. Y te rodeas de gente para sentirte menos solo, y sigues estando solo. Y me alegro y no. Porque yo he aprendido a encontrar la felicidad mientras tú la sigues buscando, así nunca la encontrarás. Tantas veces que te he odiado. Tantas veces que llenaste mi cerebro de dudas. Tantas veces que inundaste mis ojos de lágrimas. Y ahora pienso en ti, y sólo pienso en darte un abrazo, porque sé que lo necesitas. Pero te jodes.