Ir al contenido principal

Ausente

Siempre añoré tu presencia. Deseaba que me vieras. Deseaba que me escucharas. Deseaba que me sintieras. Pero no fue así. Los gritos eran angustiosos, pero los silencios eran terroríficos. Crecí creyendo que era culpa mía. Viví creyendo que era culpa mía por no ser suficiente para ti. Nunca llegaría a ser suficiente para ti.

Y llegó el día de mi mayor logro en la vida, y no supiste o no quisiste estar. 

Aquella niña que corría en la oscuridad de un bosque sombrío, alumbrando su camino con un pequeño farol tras de ti intentando alcanzarte, se cansó de correr. 

Se cansó de la oscuridad. 

Se cansó de que fueras tú quien marcara la distancia. 

E incendió el bosque. 

Eras tú quien no era suficiente para mí.


Comentarios

Entradas populares de este blog

No me mires

No me mires, por favor. No sé leerte. Tus ojos cristalinos siempre me han permitido descubrir cada recoveco de tu mente, de una forma que ni tú llegas a comprender. Pero los has pintado para que no pueda ver en tu interior, y tengo miedo de lo que estás tratando de ocultar. No me mires, por favor. No logro entenderte. Asumo mi parte de culpa por haber fortalecido ese nudo que te oprime la garganta y te impide respirar. Déjame entregarte mi fuerza para deshacerlo, aunque duela, aunque me sangren las manos y aunque me parta en dos. No me mires, por favor. Me siento impotente. Déjame limpiar contigo el derrumbamiento de tus fortalezas. Piedra a piedra. No quiero mirar a lo lejos como te pierdes en las ruinas de tus emociones, junto con un dragón escupefuego que las ha convertido en sus dominios. Quiero ser tu caballera. Quiero ser tu camarada. Quiero ser tu apoyo. Pero si no me dejas serlo… Por favor, no me mires.