No me puedo arrancar tu mirada de la cabeza. Un arpón que ha dado caza a su presa y tira de ella para llevarla a su lado. Está en todas partes, veo tus ojos en el vacío, y me adentraría a la nada sin vacilar. Me desnudan, me arrancan todas las capas y me dejan expuesta ante ti. Esta adicción ya la había vivido antes, y no soportaría otra abstinencia como aquella, así que estoy intentando con todas mis fuerzas alejarla de mí, pero flaquean en cada intento. Necesito que me veas, y me muero por saber lo que ves para que me mires así. ¿Qué encuentras en mi interior que te hace escudriñarlo con tanta intensidad? Dímelo, por favor, o dame una sobredosis tan grande que consiga que deje de pensar en ello.
No me mires, por favor. No sé leerte. Tus ojos cristalinos siempre me han permitido descubrir cada recoveco de tu mente, de una forma que ni tú llegas a comprender. Pero los has pintado para que no pueda ver en tu interior, y tengo miedo de lo que estás tratando de ocultar. No me mires, por favor. No logro entenderte. Asumo mi parte de culpa por haber fortalecido ese nudo que te oprime la garganta y te impide respirar. Déjame entregarte mi fuerza para deshacerlo, aunque duela, aunque me sangren las manos y aunque me parta en dos. No me mires, por favor. Me siento impotente. Déjame limpiar contigo el derrumbamiento de tus fortalezas. Piedra a piedra. No quiero mirar a lo lejos como te pierdes en las ruinas de tus emociones, junto con un dragón escupefuego que las ha convertido en sus dominios. Quiero ser tu caballera. Quiero ser tu camarada. Quiero ser tu apoyo. Pero si no me dejas serlo… Por favor, no me mires.
Comentarios
Publicar un comentario